Aniversario de la muerte del padre Émilien Tardif

Un año después

Hermano del padre Émilien, Hno. Louis Tardif, o.m.i.

El pueblo dominicano desea conocer a la familia del padre Émilien. Ni qué decir que los miembros de la familia fueron muy bien recibidos y ello de manera protocolaria. La señora Maria Armenteros y la señora Carmen Josephina de Torrón, representantes oficiales de la comunidad de los Servidores del Cristo Vivo, una comunidad laica fundada por iniciativa del padre Émilien, acompañaban a los miembros de la familia Tardif.

El 8 de junio, día del aniversario de la muerte del padre Émilien, asistieron en el cementerio municipal de Santiago, donde reposan los restos del padre Emiliano, a una celebración presidida por el padre Luc Lafleur, m.s.c., párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Altagracia. Notaron que se han añadido acondicionamientos para los depósitos de flores y de lámparas votivas junto al panteón funerario de los Padres del Sagrado Corazón. Las visitas y la veneración en ese lugar continúan; la fe popular sigue viva, las peticiones de intercesión son reales.

El abate Yves Rancourt

En la Casa de la Anunciación, casa de la comunidad de los Servidores del Cristo Vivo donde vivía el padre Tardif, situada en la calle llamada Padre Emiliano Tardif, en Santo Domingo, Hélène y Martial pudieron ver bien la piedad de los dominicanos en una capilla que ha duplicado su superficie desde hace algunos meses. Todo el día, antes y después del trabajo, entre 4 h y 5 h, vemos a trabajadores orar ante el Santísimo Sacramento en esta capilla accesible al público; ¡esa piedad asombra! Además, la casa rebosa de actividades tanto para los jóvenes como para los mayores. La misión de evangelización se perpetúa.

La C asa de la Anunciación

«Creer que estas casas de evangelización eran asunto de mi tío ya no es posible. Vemos que es el Espíritu quien actúa, que es la obra de Cristo; mi tío solo fue el instrumento».

Después de un año, es a un padre a quien se llora; la ausencia del padre Émilien crea un vacío en los miembros de la comunidad. El gran parecido físico de Adrien, el hermano del padre Emiliano, suscitó muchas emociones entre ellos. La pérdida del padre Émilien afecta grandemente a su familia de adopción. Han perdido a uno de los suyos, un ciudadano dominicano, un padre espiritual que fue el iniciador de un nuevo aliento misionero en la República Dominicana y en el resto del mundo.

Hna. Adrienne Tardif, hermana del padre Émilien Tardif Padre André Dumas Adrien Tardif

Jueves 8 de junio: inauguración de la escuela de evangelización «Juan Pablo II» y de la casa de retiro «Padre Emiliano Tardif», un proyecto internacional tan deseado por el padre Émilien. Maria Armenteros dice de esta escuela que será un «pulmón espiritual» donde se enseñará lo que el padre Emiliano proclamó una y otra vez en 72 países, en los confines del mundo: «Jesús está Vivo y está en medio de nosotros».

La inauguración de la escuela es una fiesta, una misa de acción de gracias, llena de alegría y de agradecimientos por todos los pequeños milagros que han permitido continuar, después de la muerte del padre Emiliano, este proyecto grandioso que linda con el milagro. Entre los participantes había dignatarios políticos, militares y religiosos, incluso el embajador de Canadá en la República Dominicana, el señor Picard, de Rivière du Loup, estaba allí. La bendición y la celebración eucarística fueron presididas por el cardenal Nicolás López Rodríguez, muy feliz de bendecir un nuevo espacio para la «Vida del Espíritu», como dijo, con motivo del primer aniversario de la llegada al Cielo del padre Emiliano, un amigo y misionero siempre presente entre nosotros.

Los tíos y tías que parten de la República Dominicana hacia Quebec; Hélène y Martial permanecen una semana más y son invitados a una ceremonia que oficializaba el nombre de un parque: el parque Padre Emiliano Tardif, donde habrá un busto esculpido por un artista del país. Más tarde, las autoridades civiles proyectan dar su nombre a una gran avenida de la ciudad de Santiago.

He aquí nuevas muestras de aprecio de la población de la República Dominicana y de su pueblo hacia un misionero que era a la vez canadiense y dominicano.

¡Gracias, Hélène y Martial, por su colaboración en este texto!